Del concepto a la pantalla: mi proceso de diseño digital – Carlos Prats García

Para mí, el diseño digital no comienza en la pantalla. Todo proyecto sólido nace mucho antes del primer wireframe. Mi proceso de diseño digital, como Carlos Prats García, se construye desde la reflexión, el concepto y la estrategia, y avanza de forma progresiva hasta materializarse en interfaces claras, funcionales y visualmente coherentes. Más que diseñar pantallas, diseño experiencias con sentido.

1. El concepto como punto de partida

Antes de abrir cualquier herramienta digital, defino el concepto central del proyecto. Esta etapa es clave, porque aquí se responde al por qué y al para quién.

Analizo el contexto de la marca, sus valores, su personalidad y el entorno digital en el que va a vivir. Para mí, un diseño sin concepto es solo forma vacía. Cuando el concepto está claro, cada decisión posterior se vuelve más precisa, coherente y fácil de justificar.

2. Pensar en experiencia, no solo en interfaz

Uno de los rasgos que distingue mi proceso es que no diseño pantallas aisladas. Pienso en recorridos, comportamientos y sensaciones. Me pregunto constantemente: ¿cómo entra el usuario?, ¿qué ve primero?, ¿qué acción se espera de él?

Este enfoque convierte al diseño digital en una experiencia fluida, donde la estética acompaña a la funcionalidad. El usuario no se pierde ni se abruma; entiende, navega y conecta. Esta manera de pensar la experiencia es central en mi trabajo como Carlos Prats García.

3. Estructura antes que detalle

En mi metodología, la estructura siempre precede al detalle visual. Wireframes, esquemas de jerarquía y organización de contenido aparecen antes que colores o tipografías.

Esta fase me permite resolver problemas de usabilidad desde la base, evitando correcciones costosas más adelante. Un diseño bien estructurado reduce fricción y mejora la claridad incluso antes de “verse bonito”. Para mí, la claridad estructural es una forma de respeto hacia el usuario.

4. Identidad visual adaptada al entorno digital

Una vez definida la estructura, el proyecto entra en la etapa visual. Aquí adapto la identidad gráfica al lenguaje digital: legibilidad, contraste, ritmo visual y consistencia entre pantallas.

No traslado el diseño gráfico tradicional de forma literal; lo traduzco al entorno digital, respetando las dinámicas de la pantalla y la atención del usuario. El resultado son interfaces limpias, contemporáneas y alineadas con la identidad de marca, algo que considero esencial en cualquier proyecto digital bien resuelto.

5. Minimalismo funcional

Mi estilo digital se caracteriza por la depuración. Cada elemento que aparece en pantalla tiene una función clara.

Eliminar lo innecesario no es una decisión estética, sino estratégica. Menos ruido visual significa más foco, mejor experiencia y mayor efectividad. En mi proceso como Carlos Prats García, el minimalismo es una herramienta de comunicación, no un fin en sí mismo.

6. Revisión, ajuste y coherencia

El proceso no termina cuando la pantalla “se ve bien”. Reviso el diseño desde la experiencia real: coherencia entre secciones, consistencia visual y facilidad de uso.

Esta etapa de ajuste asegura que el diseño funcione como un sistema y no como un conjunto de piezas desconectadas. La coherencia es lo que permite que un proyecto digital se sienta profesional, claro y confiable.